• La Bacteria No Causa Enfermedades – Leche Cruda y Caries

    Me gustaría compartir con vosotros parte de un artículo escrito por Aajonus Vonerplanitz, Dr en Nutrición, relacionado con la salud y la bacteria, con su permiso para publicarlo aquí. Al final del mismo añadiré algunas reflexiones sobre lo que esto significa para las enfermedades y la caries

    From Aajonus:

    Hola, amantes de los alimentos sanos
    El artículo RAW DEAL de la revista The New Yorker, favorece nuestro derecho a elegir qué alimentos queremos, incluyendo la leche cruda, pero los detalles de dicho artículo no son tan favorables. Todo el mundo sigue discutiendo sobre la bacteria. La Bacteria no es el problema.

    No entiendo por qué el periodista del New Yorker reitera las “estadísticas” fraudulentas sobre enfermedades del CDC, el departamento de salud, universidades, trabajadores de la industria de los alimentos procesados e inversores, como si estas estadísticas tuvieran una base científica y de hecho, especialmente porque tiene un prejuicio supersticioso contra la leche cruda. Le di los resultados de una investigación que prueba que decir que la bacteria es un problema de los alimentos es un engaño deliberado y una manera de permitir que tanto el gobierno como la industria se hagan con el control de nuestra comida.

    La información errónea comienza con el caso Pasteur, al que se refería como si de un historial médico se tratara. El Instituto Pasteur de la Soborna del Paris de aquella época, estaba sumamente interesado en el proceso térmico de Pasteur para detener el enmohecimiento de las uvas de su amigo, y consiguientemente salvar las tierras, que de otra manera hubiera perdido si no podía hacer vino para su venta. La Sorbona se apresuró a aprovecharse de la notoriedad de Pasteur y actuó como si le hubieran ayudado con la idea. Sin embargo, se dieron credibilidad el uno al otro y obtuvieron la atención de toda Europa, con la noción de que la pasteurización detenía el moho en la uva ya recogida. La comunidad médica se subió al carro proclamando que el proceso de Pasteur demostraba que los gérmenes causaban enfermedades además de moho, y que se podía acabar con ellos.

    No obstante, no se dio mucha publicidad al hecho de que el vino era malísimo para el paladar entendido, ni de que no se vendía en mercados ni restaurants elegantes, sino a los pobres que, por regla general, no se podían permitir comprar vino. Ni el cultivador ni Pasteur lo bebieron. El vino pasteurizado era de una calidad contaminada, principalmente debido a la pasteurización. Se vendía, pero muy barato.

    La clase opulenta, que había experimentado pérdidas en el cultivo de viñas en el pasado, tenían ahora un mercado para un alimento procesado inferior y barato, en el caso de que sus uvas se tornaran mohosas. Jamás sufrirían otra perdida tan grande. El mercado se componía de la población pobre y confiada de Paris, que creían estar obteniendo la bebida de la mesa del rico; así era como se comercializaba y vendía. Hubo muchas noticias sobre enfermedades provocadas por la consumición del vino pasteurizado, que incluían comportamientos irracionales y un aumento en accidentes de trabajo, caseros y de violencia. La pasteurización altera las enzimas, los minerales y las grasas traza, que normalmente limitarían la absorción rápida de los azucares radicales y el alcohol, que causan alteraciones en la personalidad.

    Haciendo una entrevista de casi dos horas para el artículo, le expliqué al autor cómo el CDC y los departamentos de salud basan sus estadísticas sobre las enfermedades causadas por la  leche cruda en encuestas y no en la ciencia. Lo que debería haber sido obvio cuando se pudo haber confirmado que la leche de Organic Pastures no causó las enfermedades a esos niños porque no contenía esa bacteria. La bacteria en un ternero que no produce leche y el hecho de que la bacteria no sobrevive en la atmósfera, debería bastar para demostrar que las enfermedades no fueron causadas por la leche cruda que consumieron, sino por otra cosa.

    Además, a las niñas que se pusieron enfermas y que fueron hospitalizadas en San Diego – cuya enfermedad fue causada por algo distinto a la leche cruda de Organic Pastures – se les administraron grandes cantidades de antibióticos, como el Ciprofloxacin, que causa trastornos renales exactamente iguales a los de HUS (Servicio Universal de la Salud) en animales de laboratorio. Por lo tanto, es probable que tales concentraciones de antibióticos fueran los causantes de los daños al riñón, y no la bacteria por la que las niñas estaban siendo tratadas, y que se achacaba equivocadamente a la leche cruda. El artículo induce erróneamente a los lectores a creer que la leche cruda causa enfermedades, porque presume, falsamente, que la leche cruda es innatamente propensa a la “mala” bacteria. Parece que hasta David y Mark así lo creen.

    El uso de la afirmación proveniente de una “autoridad” de la salud, de que la pasteurización hace a la leche segura, es una mentira flagrante. En la historia de la pasteurización de la leche se han dado más de 500.000 casos de intoxicación alimentaria científicamente probada, epidemias, literalmente, afectando una de ellas a 197.000 personas. Se condena a la leche cruda mediante acusaciones – no científicas, sino de encuestas y estadísticas.

    Cuando un médico u hospital trata vómitos o diarreas con sangre, suelen pasar de 2 a 12 semanas hasta que un trabajador del departamento de salud llama a la persona enferma y le pregunta qué comió el día que se puso enfermo. ¿Quién puede recordar todo lo que ha comido el día anterior? ¿Y mucho menos lo que comieron semanas después de sentirse enfermo? Si el paciente confirma que bebió leche cruda, la leche cruda será automáticamente establecida como la culpable de la enfermedad. Esto no es ciencia, sino encuestas perjudiciales productoras de falsas estadísticas.

    Técnicamente, no deberíamos calificar a los vómitos y las diarreas de enfermedades; sino lo que son: el cuerpo de una persona rechazando algo que es tóxico mediante vómitos o diarreas. No son enfermedades, sino una desintoxicación de algo venenoso. Si se hubieran llevado a cabo análisis para detectar sustancias químicas industriales en el vomito o la diarrea, en lugar de microbios, tendríamos una respuesta acertada sobre su causa.

    He sido testigo de la recuperación de enfermedades de, literalmente miles de personas muy enfermas, mediante el consumo de productos lácteos y carnes crudas.  No entiendo cómo los periodistas “de investigación” pueden dormir tranquilos por las noches. Parece que nada se investiga en profundidad y que el status quo continúa siendo repetido de modo mecánico y aceptado como una verdad incuestionable. Una adecuada investigación supondría el examen de niños y ancianos que se recuperaron completamente de sus enfermedades mediante el consumo de leche cruda. Un buen estudio comparativo supondría el examen de niños y ancianos que se quedaron atrapados por sus enfermedades mediante la toma de medicamentos que no ofrecen ninguna cura ni sanación adecuada.

    Tomemos como ejemplo el caso de Walker Kerhrer, un chico asmático en tratamiento. A los 7 años dejó de tomar su medicación y comenzó a beber leche cruda. A los 8 años, en el 2001, testificó ante la Junta de Supervisores del Condado de los Ángeles, que antes de tomar leche cruda sufría de un asma horrible, y que cuando no tenía su leche también sufría de él. En 2009, Walker era el mayor campeón de tenis de la enseñanza secundaria de los Estados Unidos. De asmático a campeón de tenis; ¿fue este hecho archivado, en las mentes adoctrinadas médicas y universitarias, como una anécdota? ¿Cómo lo archivarías tú?

    Ten en cuenta que el artículo del New Yorker dijo que mi recuperación de cáncer estomacal, linfático, de huesos y de sangre, fue simplemente una afirmación mía. Podría haber comprobado fácilmente la verdad examinando los expedientes médicos de todos los hospitales donde se me trató. No pidió ninguna prueba. Podría haberle enseñado fotos de mis cicatrices, pero ella no las pidió y a mí no se me ocurrió ofrecérselas. Tengo una carta escrita por uno de mis médicos, hace 44 años, en la que me reprende por suspender los tratamientos de quimioterapia con un 1% de posibilidad de vivir de manera lamentable durante un mes más. En la carta, el médico trata de manipularme emocionalmente para continuar con un proceso que me provocaba vómitos y orinarme y defecarme encima de 5 a 20 veces diarias. Tales médicos están locos. Como consecuencia de los tratamientos, yo era un gusano calvo tirado en el suelo y sometido a dolores atroces 24 horas al día, siendo capaz de dormir solamente de 6 a 10 minutos antes de volver a despertar con dolores mucho mayores. También sufrí otros graves efectos secundarios derivados de dichos tratamientos.

    Sin embargo, cuando comencé a beber leche cruda y zumo de zanahoria crudo, mis síntomas empezaron a disminuir inmediatamente, poco a poco. Después de un tiempo, me di cuenta de que cuando tomaba mas leche cruda que zumo de zanahoria, experimentaba menos dolor; cuando tomaba más zumo que leche cruda, sufría más; pude conseguir un equilibrio apreciable. La conexión entre alimentos y salud se me hizo muy evidente, aunque los médicos eran incapaces de aceptarlo. Para ellos, únicamente los fármacos –productos químicos industriales – ayudaban favorablemente a la salud.

    Todos los departamentos y universidades de la salud están controlados por una propaganda médica instituida por el dinero y el poder de la industria farmacéutica. Solamente cuentan con un poco de objetividad cuando se trata de sus procesos de lavado mental de fobia a la bacteria.

    Toda función fisiológica ocurre por una interacción de varias clases de bacteria, dentro y fuera de las células y de los fluidos corporales, incluyendo todas las actividades de y en el cuerpo. Somos 150 genes de bacteria por cada gen humano. Somos un 0.5% humanos y 99.5% bacteria. El concepto de que la bacteria causa enfermedades es conocido como la teoría de los gérmenes. Expone la absurda idea de que una minúscula colonia de cierta bacteria terrorista puede, lo quieras o no, devastar el cuerpo humano, e incluso hacer que se ataque a sí mismo. Esta idea es tan cierta como que un pequeño pueblo de 200 nativos con armas primitivas ataque y aniquile a la entera población de los Estados Unidos de América. Esta clase de fenómenos solo ocurren en las películas de ciencia ficción. Es absurdo. ¿Por qué la gente lo cree? Porque nuestras mentes están, literalmente, en contra de los hechos naturales.

    Las bacterias a las que se acusan de causar enfermedades (las supuestas “patógenas”) son en realidad conserjes celulares. Se deshacen de los residuos orgánicos. Todos nosotros tenemos bacterias que digieren (desmontan), construyen (ensamblan) y depuran (recogen los residuos, neutralizan las toxinas y seleccionan los deshechos reutilizables a la vez que se deshacen de los no reutilizables).

    Cuando los técnicos de laboratorio colocan células vivas animales en un producto químico industrial no natural que preserva la vida celular, éste denigra a la célula inmediatamente. Las células que no se encuentran en su hábitat bilógico natural se degeneran y/o transforman.

    La bacteria que forma parte del proceso de depuración de dicha degeneración, se propaga entre las células, saliendo de su estado de hibernación para alimentarse y/o transformar el tejido celular que ha sido dañado por los productos químicos. En los casos en que el entorno químico causa mutaciones, los genes de la bacteria, y por lo tanto las células, se transforman.  Es posible observar, en una placa Petri de laboratorio, cómo las células son ingeridas, disueltas o transformadas por la bacteria depuradora (conserje) y decir: "¿Ves?, esas células están causando un trastorno y una desintegración. Están causando una enfermedad.” El pensamiento natural que le sigue a este es: "¿Cómo podemos sacar dinero de esto? Creando millones de armas de destrucción masiva que llamaremos antibióticos, antisépticos y antimicrobios. Nos haremos ricos."

    ¿Culpamos a los conserjes que limpian los deshechos de nuestras casas y oficinas? ¿A los que se deshacen de la polución que nos provoca mutaciones y enfermedades? Espero que algún día cercano la gente se despierte y se dé cuenta de que los productos químicos industriales, incluyendo los alimentos procesados y cocinados, causan enfermedades. Debemos dejar de culpar a la bacteria o jamás entenderemos a nuestro cuerpo; la bacteria no es el problema.

    Sin embargo, los deshechos bacterianos pueden ser altamente tóxicos cuando se alimenta a la bacteria de productos que contienen químicos industriales. Por ejemplo, la bacteria intestinal que se supone forma un 90% de la digestión. Se alimenta de lo mismo que nosotros. Sus desechos son los alimentos que nosotros absorbemos. Sus heces, orina y sudor son nuestros alimentos. Cuando la bacteria se alimenta de productos con toxinas, liberan estas toxinas como un producto natural de la comida tóxica.

    No se puede culpar a la bacteria por nuestras enfermedades. Sino a los granjeros y productores de alimentos químicos. Si la gente admite este hecho, ¿a quién les van a vender sus productos no orgánicos y procesados y sus medicamentos? Nuestros políticos y hombres de negocios dicen que la economía está en juego, así que al diablo con la salud, mantengamos la economía. ¿Es más importante la economía que vivir con un cuerpo sano? Es una pregunta que cada uno de nosotros debería contestar.

    Los medicamentos que causan más enfermedades son las vacunas. Todos los ingredientes de todas las vacunas son tóxicos; sin excepción. Las vacunas son un caldo de toxinas cuya efectividad para prevenir enfermedades no ha sido probada. Por otro lado, existen cantidades de hechos científicos que demuestran que estas toxinas causan enfermedades y dolencias en animales de laboratorio.

    La razón por la que las toxinas de las vacunas parecen funcionar en algunas personas es porque el cuerpo impide que la bacteria conserje purifique los deshechos orgánicos y toxinas acumuladas. Por el contrario, la mayoría de los cuerpos se centran urgentemente en las toxinas de las vacunas. El cuerpo tarda varios años en neutralizar, eliminar o almacenar las toxinas provenientes de una inyección de fluidos tóxicos. Las enfermedades normales resultado de una vida tóxica se encuentran temporalmente contenidas, pero están en aumento.

    El cuerpo responde a la mayoría de los medicamentos de la misma manera: cese temporal de los síntomas de la enfermedad pero aumento de la toxicidad que conduce a una enfermedad más grave. Las únicas personas que se benefician de esto son los trabajadores e inversores de las empresas médicas o relacionadas con la medicina. Si todos estuviéramos sanos, los negocios relacionados con la medicina quebrarían y sus empleados se quedarían en el paro.

    Solamente se benefician si te pones enfermo. ¿De verdad crees que quieren que estés sano? Aquellos que quieren que la gente esté sana, pero siguen trabajando en el campo médico, se niegan completamente a aceptar las consecuencias de sus actos.

    Cuando menciono la palabra orgánico, no me refiero a la versión corrupta del USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) que permite que cientos de productos químicos industriales penetren en los campos destinados al crecimiento de plantas y animales, siempre que no exceda el 15%. Esta cifra puede causar y causa daños masivos en las células animales, normalmente poco a poco, pero a veces también con efecto inmediato.

    En resumen, la seguridad de nuestros alimentos no se debe predicar en función de la bacteria, tipos de bacteria o comportamiento bacteriano. La calidad y seguridad de nuestra comida debería basarse, únicamente, en la ausencia de productos químicos industriales causantes de enfermedades, aunque dichos químicos produzcan daños lentamente, con el objetivo de que los alimentos crezcan rápido y tengan buen aspecto y larga vida en las estanterías de los supermercados. ¿Qué es más importante?

    Enfatizo: La jerga farmacéutica bacteriana de las industrias médica/química se usa para aterrorizar a la gente y que crean en su validez. El sentido común y la observación te mostrarán la verdad. Fíjate en cuantas criaturas del planeta se lamen el recto de 5 a 100 veces al día sin ponerse enfermos. ¿Cuántos se lo lamen unos a otros y no se enferman por ello? ¿Cuántos bebés maman de la madre sin tetinas y no se ponen malos? ¿Cuántas criaturas se comen las heces de otros animales cuando se alimentan de ellos?

    No digo que estos actos sean convenientes para los humanos, pero no son peligrosos por naturaleza. Jamás sugeriría que alguien se coma sus propias heces o las de otros, aunque se ha demostrado que este hecho puede salvar vidas. No existe animal más tóxico en la faz de la tierra que el hombre, a parte de los perros y gatos domesticados y alimentados con productos comerciales pésimos. Sus heces están contaminadas con productos químicos industriales patógenos y tóxicos. La bacteria no produce enfermedades.

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    Por Ramiel Nagel, autor de Cure la Caries Dental

    Tal y como enseño a la gente en mi página web y mi libro Cure la Caries Dental, es una error de la odontología moderna culpar a la bacteria como la causante de enfermedades. La razón de este problema tiene que ver con la ley de responsabilidad personal. Si se puede culpar a la bacteria de nuestros problemas de salud, no hay nada que tú o yo podamos hacer para mantener la salud, aparte de matar o destruir la bacteria. Pero la guerra para matar a la bacteria es una guerra inútil. Cuando las autoridades sanitarias señalan los peligros de los alimentos desde la perspectiva bacteriana, no mencionan que lo que de verdad importa es la calidad de esos alimentos y cómo son preparados y manipulados. Te apremio a reconsiderar tu percepción de que las enfermedades son causadas por la bacteria. Más bien, son causadas por las toxinas. Cuando se cría animales inhumanamente, se producen enfermedades. Intentar eliminar la bacteria simplemente oculta el proceso de la enfermedad y nos hace, a nivel individual y de sociedad, evitar la responsabilidad de las enfermedades y de su curación.

     

 


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