• Aumenta la Preocupación Ambiental sobre el Mercurio – ¿Y nuestras bocas?

    El personaje del Sombrerero Loco de Lewis Carroll está inspirado en el envenenamiento por mercurio de los fabricantes de sombreros.

    La creciente preocupación por la propagación del pernicioso mercurio tiene a investigadores de todo el mundo realizando estudios de urgencia en plantas y animales. Pero ¿qué hay sobre los necesarios estudios para entender el panorama exacto que presenta el envenenamiento causado por los empastes de mercurio que aún se colocan con asiduidad en la boca humana?

    No hay dudas sobre la peligrosidad de la exposición al mercurio.

    Por ejemplo, la Universidad Johns Hopkins y el Acuario Nacional acaban de comparar niveles de mercurio entre delfines en cautiverio y libres, y han publicado los resultados ésta semana en la última edición de la revista Science of the Total Environment. Como cabía esperar, encontraron unos niveles más bajos entre los animales en cautividad – a los que se suministra una dieta controlada de pescado procedente del Atlántico norte – en comparación con los delfines examinados de las costas de Florida, que se alimentan de la cadena alimenticia natural contaminada por centrales eléctricas y plantas químicas.

    "Aunque los niveles de mercurio entre los delfines silvestres de Carolina del Sur son ligeramente más elevados que entre los del Acuario Nacional, los resultados obtenidos en los delfines de las costas de Florida son considerablemente más altos," confirmó el director del estudio, Yongseok Hong, investigador postdoctoral del Departamento de Ingeniería Geográfica y Ambiental de la Escuela Whiting de Ingeniería de Johns Hopkins y autor del estudio.

    Los funcionarios de la salud pública están preocupados por la consumición humana de mercurio porque se sabe que daña el cerebro y otras partes del sistema nervioso, sobre todo en niños.

    El miércoles pasado, los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades de los Estados Unidos redujeron los límites del diagnóstico por envenenamiento de plomo – multiplicando por cinco el número de niños que están en peligro.

    Se está instando al CDC a hacer lo propio para el envenenamiento por mercurio.

    "Los cerebros de los niños de hoy son la seguridad de la nación para la próxima generación," dijo Philip Landrigan, profesor adjunto de salud medioambiental de la Universidad de Harvard. "Hay mucho en juego."

    Y aunque el envenenamiento por plomo y mercurio se ha reducido enormemente mediante controles y educación publica, los estudios sobre los efectos crónicos de la exposición al mercurio provocada por los empastes en particular, se evitan intencionadamente según el jubilado profesor de bioquímica de la Universidad de Kentucky, Boyd Haley, P.h.D.

    “Los políticos controlan la ciencia, no los científicos,” dice Haley. “El gobienro no quiere saber nada.”

    Pero lo que ya conocemos sobre la exposición crónica de bajo nivel al mercurio es lo siguiente: penetra en la circulación sanguínea y se extiende hasta el cerebro, donde se oxida y se queda entre el tejido cerebral. Su eliminación es lenta, por lo que se acumula en el sistema nervioso. Los síntomas son un incremento de la excitabilidad, inestabilidad mental, tendencia al llanto, ligeros temblores en manos y pies y cambios en la personalidad.

    De hecho, se sabe que el término “sombrerero loco” y el personaje del mismo nombre en Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, es una referencia al envenenamiento por mercurio que sufrían los trabajadores de la fábrica de sombreros de Stockport, Inglaterra, cerca de la ciudad de origen de Lewis. El fieltro usado para los sombreros era curado mediante un proceso que despedía mercurio y los sombrereros y molineros sufrían de daños neurológicos, mostrándose perturbados o confundidos, y muchos de ellos murieron prematuramente.

    Entonces ¿por qué los dentistas siguen colocando esta substancia altamente tóxica en nuestros cuerpos, a solo milímetros de nuestros cerebros?

    Porque, tristemente, la industria odontológica es justamente eso, una industria, y protege la práctica de hacer dinero mediante el empaste de dientes con amalgamas de mercurio barato a toda costa – y a costa de nuestra salud y de nuestra vida.

    Ramiel Nagel nos ofrece un impactante ejemplo en su libro Cure la Caries Dental, donde nos explica cómo el primer caso registrado de la enfermedad de Hodgkin coincidió con la introducción de los empastes de amalgama. El Dr. Olympio Pinto versó sus tesis sobre la toxicidad del mercurio. Jamás se publicó porque, según Pinto, el Instituto Nacional de Investigación Odontológica lo descubrió y detuvo su publicación.

    Nagel recomienda varios libros sobre el tema en Cure la Caries Dental, y ofrece consejos para encontrar un dentista holístico y cómo actuar en cuanto a los empastes que ya están colocados.

 


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